EL CLARINETE DEL CALLEJÓN

 

EL CLARINETE DEL CALLEJÓN

Lillian Calm escribe: Es un libro que, estoy segura, calará en una juventud no siempre es asidua a la lectura y que tampoco cuenta con libros atractivos para leer. También calará en aquellos que han dejado su juventud atrás.

Conocedor del alma humana, su autor (es sacerdote, pero el libro nada tiene que ver con lo que despectivamente algunos catalogan de pío) va haciendo interactuar a cuatro personajes principales, cada uno de vida muy propia: Julia, José, Gaspar y Valentina. Ancianos y jóvenes. También fluye en estas páginas una realidad dolorosa, presente en demasiados sectores del Chile de nuestros días: la amenazada paz vecinal de quienes solo quieren vivir sin sobresaltos. Ya no pueden. Tienen que hablar en voz baja…”.

Iba a comenzar con un lugar común: ha caído en mis manos… Pero no, no fue así. Lo vi en venta y lo adquirí de inmediato por la única razón, la mejor, que ya había leído cuatro libros anteriores del mismo autor: Cristián Sahli Lecaros.

Su lectura resulta fácil porque es lineal, en tiempos en que ya, no sé por qué curiosa razón, son tantas las obras que empiezan por el final. Esta, parece de Perogrullo, comienza por el principio. Tampoco hay parrafadas sin puntuación, sino párrafos normales y corrientes.  Diálogos normales y corrientes. Y la prosa es cuidada, lo que tampoco suele suceder.

Es actual: ¿qué más actual que los crímenes, la delincuencia, las bandas, los robos y los portonazos en el Chile de hoy?

Pero este libro, que se presenta en estos días, está muy lejos de la mera sordidez. Hay arte: música, notas, clarinete.

El clarinete del callejón es un libro que, estoy segura, calará en una juventud no siempre es asidua a la lectura y que tampoco cuenta con libros atractivos para leer. También calará en aquellos que han dejado su juventud atrás.

Conocedor del alma humana, su autor (es sacerdote, pero el libro nada tiene que ver con lo que despectivamente algunos catalogan de pío) va haciendo interactuar a cuatro personajes principales, cada uno de vida muy propia: Julia, José, Gaspar y Valentina. Ancianos y jóvenes.

También fluye en estas páginas una realidad dolorosa, presente en demasiados sectores del Chile de nuestros días: la amenazada paz vecinal de quienes solo quieren vivir sin sobresaltos. Ya no pueden. Tienen que hablar en voz baja…

Todo, salvo unas cuatro últimas páginas, transcurre en un callejón. En un modesto callejón.

Editado por Palabra (Madrid), el autor muestra un cuidado uso del idioma: de las descripciones, los parlamentos, los diálogos.

En ese callejón también hay cultura. Hay dignidad. Pero llega el crimen organizado. El crimen acompañado del dinero fácil, las órdenes perentorias, amenazas de muerte.

Así y todo es un libro que página tras página rescata al lector, imperceptiblemente, de la sordidez. Esa misma sordidez logra ir diluyéndose entre grandes valores e, incluso, en fragmentos de música selecta que emergen, en un callejón, desde un viejo clarinete.

 

Lillian Calm

Periodista

20-03-2025

 

 BLOG: www.lilliancalm.com

Entradas populares de este blog

IGNORANCIA SUPINA

APAGÓN, SOLO UNA METÁFORA

LA ZAGA DE NILAHUE… Y TAMBIÉN DE LOS BARAONA