El éxito consiste en poder ir de fracaso en fracaso, sin perder el entusiasmo.
La frase de Churchill es premonitoria, aunque pienso que más de alguna autoridad en Chile, y en los últimos días, está por perder también el entusiasmo. Ese que, quizás, encontraba más de alguna raíz en el último discurso de Salvador Allende, el de las grandes alamedas. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.
Lampa fue la comuna elegida por el Presidente Gabriel Boric para su intervención, en partes errática (no fue discurso, sino conferencia de prensa… aunque carecía de datos precisos), de más de eternos cincuenta minutos.
Los últimos acontecimientos (todos saben de qué hablo) derivaron en una situación semejante a aquellas para la cuales los comunicadores (no estoy hablando de periodistas propiamente tales) se preparan durante toda una vida: lo que llaman manejo de crisis.
Esto tiene como objetivo defender una marca ante eventuales vendavales. Pero la verdad es que cuando surge la crisis, la crisis real, no hay quien la maneje. La marca en estos momentos -y me temo que sea la marca Chile o, tal vez, La Moneda-, ha estado a punto de rodar por los suelos.
No sé si la frase de Churchill le calce al mandatario; es de carne y hueso, y le vale lo del fracaso en fracaso, pero no estoy segura de que haya perdido todo entusiasmo. A veces sus reacciones son inentendibles.
El huracán Monsalve (aparentemente con destrozos mayores de los que acaba de dejar el huracán Milton, en Miami) es mucho más grave de lo sopesado, hasta el momento.
Al subsecretario (hoy ex) se lo consideraba como el mejor del equipo. El más centrado. El que daba más garantías. ¿De qué? Nunca se supo muy bien de qué, pero los analistas políticos (tanto los profesionales como los free lance, que abundan) solían calificarlo así en conversaciones sotto voce, reveladas casi al oído. Todos los que estábamos en el secreto sabíamos que Monsalve era el mejor. Un médico cirujano serio, que en política venía de vuelta. Nunca se supo muy bien de vuelta de dónde.
Monsalve, repetían.
Y de pronto estalla una comedia para mayores, emitida en detalle y en voz alta en horario para menores. Y luego una intervención del mandatario calificada de desafortunada para decir lo menos. El problema es que a sus palabras no se las voló el viento.
No es aconsejable que un Presidente improvise en esa forma, si no domina todos los antecedentes. Quizás pueda hacerlo el presidente de una federación de estudiantes, pero recordemos que a nuestro actual mandatario, al que hoy es un deber respetar como tal, ni siquiera le fue bien en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Por ahí he oído, más de una vez, que no se lo veía tanto en clases como en el patio del edificio de Pío Nono 1, politiqueando, consiguiendo adeptos… aunque, pienso yo, suele inventarse tanto.
A mi entender no fueron esas juntas en el patio las que lo llevaron demasiado temprano a La Moneda, sino más bien circunstancias que podrían calificarse de birlibirloque. Y así estamos en Chile: en pleno birlibirloque, que un diccionario interpreta como abracadabra, definido a su vez como una palabra usada como hechizo o encantamiento en trucos de magia escénica, y por pequeños grupos tribales y primitivos.
Exacto: mucho de primitivismo hemos visto en el escenario político.
Y que no me vengan con la monserga de que el mandatario es tan joven. Llegó joven a La Moneda y nadie lo va a negar, pero ¿sigue siendo tan joven? ¿Hasta cuándo lo quieren considerar joven? Algo infantil puede tener, pero son minucias. Por ejemplo, negarse a usar corbata… y no y no y no, como patearía en el suelo un niño mimado. Pero, ¿habría variado su conferencia de prensa en Lampa si hubiera ido de corbata?
Según mis conocimientos (y esto pertenece a Historia del Periodismo, ramo que estudiamos en la Universidad) fue Woodrow Wilson, Presidente de Estados Unidos, quien por primera vez dio una conferencia de prensa ( ahora distinguen también entre rueda de prensa y punto de prensa, pero para el caso a mí me da lo mismo). Por supuesto el requisito de esta modalidad centenaria es que sea de carácter informativo.
Si nos retrotraemos a Estados Unidos, año 1913, comprobamos que a la primera conferencia de prensa le siguieron varias del mismo Wilson. Unas sesenta durante su mandato, en los distintos estados a donde iba de gira. Pero , se explicita ex profeso, él optó por contar en ellas lo menos posible.
Quizás haya sido una desilusión para los periodistas acreditados en los diferentes estados de Norteamérica. En Lampa, en cambio, se contó demasiado sin conocerse todo, por lo que algunos incluso han afirmado que el mandatario podría ser llamado a declarar, lo que equivaldría a poner en jaque al Palacio de La Moneda… más de lo que está hoy día.
El Presidente Gabriel Boric tiene el deber patriótico de resguardar la estabilidad de Chile y la dignidad del Estado.
Otra frase de Churchill: “ El coraje es lo que se necesita para pararse y hablar; también es lo que se necesita para sentarse y escuchar”.
Pero a mi parecer, aunque no se escucha, no se requieren frases de Sir Winston, al menos en esta ocasión.
Esta comedia para mayores, con su fondo, y sus dimes y diretes, para mí tiene otro colofón en el que pocos han reparado: con Jaime Gajardo Falcón, desde ahora ministro de Justicia, el Partido Comunista gana un comunista más en el gabinete de Boric. Si bien odio los refranes, no se puede negar que a río revuelto… ganancia de pescadores.