EL NIÑO ES… EL NIÑO
EL NIÑO ES… EL NIÑO Lillian Calm escribe: “Hasta que como en el cuento del lobo Santiago y sus comunas se anegaron (y, fuera de Santiago, también el norte y el sur) y supimos, en Chile, una vez más en la historia, lo que era hablar en vivo y en directo de desbordes y aludes y tornados e inundaciones”. Muy de refilón yo oía hablar del niño . No solo ahora, sino desde hace algunos años. El niño para arriba y el niño para abajo. Amistades mías peruanas me comentaban lo terrible que era el niño. Como no entendía bien su idiosincrasia ni menos sus alcances, debo reconocer que no les ponía mayor atención. Que viene el niño… Hasta que como en el cuento del lobo Santiago y sus comunas se anegaron (y, fuera de Santiago, también el norte y el sur) y supimos, en Chile, una vez más en la historia, lo que era hablar en vivo y en directo de desbordes y aludes y tornados e inundaciones. Pasados los chaparrones, me quedó una duda. Pero, ¿por qué el niño? Quizás si alguien llega a leer esta colum...